Más allá del bien y el mal

“Existe una larga escalera de la crueldad religiosa, que consta de numerosos peldaños; pero tres de éstos son lo más importantes. En otro tiempo la gente sacrificaba a su dios seres humanos, acaso precisamente aquellos a quien más amaba, [...] Después en la época moral de la humanidad, la gente sacrificaba a su dios los instintos más fuertes que poseÃa, [...] Finalmente, ¿qué quedaba todavÃa por sacrificar? ¿No tenÃa la gente que acabar sacrificando alguna vez todo lo consolador, lo santo, lo saludable, toda esperanza, toda creencia en una armonÃa oculta, en bienaventuranzas y justicias futuras?, ¿no tenÃa que sacrificar a Dios mismo y, por crueldad contra sÃ, adorar la piedra, la estupidez, la fuerza de gravedad, el destino, la nada? Sacrificar a Dios por la nada -este misterio paradójico de la crueldad suprema ha quedado reservado a la generación que precisamente ahora surge en el horizonte: todos nosotros conocemos ya algo de esto.” Nietzsche.
- Sep 7, 2007












Asì hablaba Zaratustra, pero hay algo que es superior a cuanto està escrito sobre el bien y el mal y que lleva cada hombre consigo en su pensamiento y en su alma, no en sus entrañas, y que se contrapone al mismìsimo Nietzsche, y es la fuerza de saberse que puede ir màs allà del valor, un hombre asì no puede estar sin Diòs, sin mundo y sin sì mismo. Claro està que Javier Zubiri, un filòsofo español lo plantea de otra manera.(lèelo, es un estraordinario pensador contemporà neo). Hasta pronto mi estimada Gèminis.
Otra es nuestra forma actual de sacrificio, todo de un modo indirecto, pero no a Dios, sino en nombre de Dios. Asì sacrificamos salud, amigos, familia, por cosas, pero nunca el poder ni el dinero, eso sì. Claro, todo es cuestionable. Alguien pudiera decir que hoy en dìa no sacrificamos nada a Dios, sòlo ofrecemos, como si dijera: te ofrezco un hijo a cambio de su salud, y mejor aún, te ofrezco una misa, una vela, què sè yo, a cambio de algo que me beneficie. Es un Dios colectivo de la bondad hecho a mi medida. Bueno todo es especulaciòn. Los tratados teològicos dicen otra cosa. Ciao Cara Gèminis.