Destino o lotería
“Conocerás a un hombre moreno y alto de tierras muy muy lejanas*, no lo conocerás ahora sino dentro de mucho tiempo. Tendrás que viajar para encontrarlo, pero no te preocupes viajarás y estudiarás mucho. Comenzarás a viajar por estudio . . .”
No recuerdo el final o el comienzo, recuerdo solo que me molesto saber que tendría que esperar mucho mucho tiempo para conocer al supuesto hombre moreno y alto!. Y pensar –me dije- que a mi lo que gustan son los rubios!!. Esta no debe saber nada, seguro que se lo dirá a todas, ya saben cuando uno tiene 14 o 15 años no quiere esperar mucho tiempo para conocer a nadie, quiere que el príncipe azul la “rescate a uno rápido” (ya saben a esa edad uno todavía piensa que las cosas son color de rosa y nadie te ha hablado de lavar o planchar la ropa, llegaremos a eso en otro momento). Un moreno, de una tierra lejana, y pa’ mas remate llegará dentro de mucho tiempo!. Perdida de dinero pensé.
Abrí los ojos esta mañana con el recuerdo vivo de esta “premonición”, sigo sin creer en que vuelen pero no dejo de pensar: “lástima que no le pregunte cuando me iba a morir”
*No creo en el destino, y mucho menos en el “hombre de mi vida” –como concepto predefinido y fatalistico-, pero cuando pienso del pueblito donde vengo yo (donde –como dice mi primo- el viento pega y se devuelve) y el pueblito de donde viene el moreno alto (con máximo 1000 habitantes) no dejo de pensar -por un instante- que tal vez no fue destino pero sí casi una lotería…












